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Chihuahua

Abren incorporaciones para el programa de apoyo a las Madres Trabajadoras en 30 municipios del estado

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Chihuahua.- El programa Apoyo para el Bienestar de Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras tiene abierto del 1 al 15 de agosto incorporaciones para 30 municipios de la entidad informó Verónica Mayela Melendez Escobedo, coordinadora estatal de este programa.

Lo anterior debido a que según los datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) en Chihuahua se registraron beneficiarios potenciales para este programa en la entidad, destacó.

La meta es llegar a 13 mil 380 nuevas incorporaciones en los 30 municipios señalados por el INEGI, en Chihuahua capital se abrió la oportunidad de incorporar a 3 mil 200 beneficiarias y beneficiarios. Para ello las interesadas e interesados deberán acudir al Centro Integrador, ubicado en la calle Río Satevó #7117 de la Unidad Infonavit Vallarta en un horario de 9:00 a 14:30 horas.

En Balleza 417, Bocoyna 476, Carichi 256, Guadalupe y Calvo mil 287, Morelos 300, Nonoava 53, Guerrero 300, Madera 389, Matachí 40, Moris 103, Ocampo 180, Temósachic 84, Hidalgo del Parral mil, Ahumada 328, Ascensión 100, Buenaventura 374, Casas Grandes 233, Galeana 148, Gómez Farías 100, Ignacio Zaragoza 100, Janos 220, Nuevo Casas Grandes 400, Batopilas de Manuel Gómez Morín 394, Chínipas 400, Guazapares 325, Maguarichi 42, Urique 687 y Uruachi 204.

Para las y los interesados que habitan en estos municipios se les pide acudir al Centro Integrador más cercano con la documentación necesaria antes del 15 de agosto.

Cabe destacar que en este como en el resto de los programas que no tienen el carácter universal se prioriza las zonas con mayor marginación y las y los pobladores de pueblos originarios, en nuestro estado se ubican en los municipios de la Sierra Tarahumara.

El objetivo de este programa es contribuir a mejorar las condiciones de acceso a cuidados y educación, que permitan el ejercicio pleno de los derechos sociales de niñas y niños que se encuentran en situación de vulnerabilidad, mediante la entrega de un apoyo económico.

Las niñas y niños de cero y hasta un día antes de cumplir cuatro años de edad reciben mil 600 pesos bimestrales. En el caso de los niños y las niñas con discapacidad que tienen de cero y hasta un día antes de cumplir seis años de edad, reciben tres mil 600 pesos bimestrales.

Los requisitos para inscribirse al programa son: la madre, padre o tutor deben estar trabajando, buscando empleo o estudiando y no contar con el servicio de cuidado y atención infantil a través de instituciones públicas de seguridad social u otros medios. El apoyo se entrega directamente a la madre, padre o tutor a cargo de la o el menor beneficiario conforme a la disponibilidad presupuestal.

Se puede otorgar el apoyo a un máximo de tres niños y niñas por hogar en el mismo periodo, salvo que se trate de nacimientos múltiples. En caso de las niñas y los niños cumplan la edad límite en el transcurso del bimestre corriente, se otorgará el subsidio completo y éste será el último apoyo que se les brindará.

Los documentos que deben presentar la madre, padre o tutor son: escrito libre bajo protesta de decir verdad, en donde señale si trabaja, busca trabajo o si está estudiando. En caso de estar estudiando, deberán presentar una constancia de estudios emitida por la institución en la que estudia.

Cartas de no afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) e Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), las cuales podrán tramitarse e imprimirse desde el portal de internet correspondiente a cada Institución, (se excluye de este requisito a los tutores).

Identificación oficial vigente de la madre, padre solo o tutor en original y copia, Clave Única de Registro de Población (CURP) de la madre, padre solo o tutor en original y copia. En caso de ser menor de edad presentar pasaporte, acta de nacimiento o carta de identidad emitida por el municipio.

Comprobante de domicilio actualizado. Entregar copia y presentar original para cotejo de cualquiera de los documentos siguientes: Recibo de pago de energía eléctrica, agua, teléfono o impuesto predial, o en su caso, constancia de residencia de la autoridad local.

De las niñas y los niños que serán beneficiarios del programa se debe presentar la siguiente documentación: acta de nacimiento de cada niña y niño que solicita inscribir en original y copia, Clave Única de Registro de Población (CURP) de cada niña(o) en original y copia.

Para las niñas y los niños con discapacidad que será beneficiarios del programa: acta de nacimiento de cada niña y niño que solicita inscribir en original y copia; Clave Única de Registro de Población (CURP) de cada niña y niño en original y copia; cuando la discapacidad no sea visible para el personal de apoyo de la Secretaría de Bienestar, se requerirá certificado médico original emitido por alguna institución pública del Sector Salud o por médico con cédula profesional, especialista en el tipo de discapacidad.

Para las madres, padres y tutores indígenas los requisitos son: vivir en alguno de los municipios considerados indígenas, de acuerdo a la clasificación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas; constancia de pertenencia o documento emitido por las autoridades indígenas conforme a sus usos y costumbres, o bien, carta formulada ante dos testigos en la que señale la pertenencia a la comunidad indígena, de acuerdo a sus usos y costumbres, escrito libre bajo protesta de decir verdad, donde manifieste si trabaja, estudia o se capacita.

La documentación que deben presentar de las niñas y los niños de población indígena es la siguiente: constancia de la partera o persona que asistió el alumbramiento con la firma de dos testigos. En el caso de las niñas y los niños con discapacidad de población indígena: cuando la discapacidad no sea visible se requerirá el escrito que avale la condición médica por el médico tradicional de la comunidad.
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Chihuahua

A casi dos años de la tragedia: la lucha de una madre por justicia tras la muerte de su hijo Ariel

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Chihuahua, Chih.— La historia de Ariel Ruvalcaba es la de un niño que llegó sonriente al hospital para una cirugía considerada rutinaria… y que jamás volvió a despertar.

Detrás de su muerte, su madre relata una cadena de hechos que hoy mantiene en una batalla legal en busca de justicia.

Todo comenzó el 12 de febrero de 2024, cuando Ariel acudió, como cada mes, a consulta en el Hospital Infantil para revisión con su oncóloga, Karla Elena Martínez Aguilar, debido a que el menor era paciente oncológico.

Durante la consulta, la especialista indicó que el niño requería una cirugía ambulatoria para acomodar su testículo izquierdo, procedimiento que, según le explicaron, sería relativamente sencillo.

Tras la valoración, la familia fue canalizada con el cirujano Ricardo García Vázquez, quien recomendó realizar la operación en el Hospital Palmore, argumentando que ahí podría efectuarse con mayor rapidez debido a la condición médica del menor.

Después de cumplir con estudios preoperatorios y trámites médicos, la cirugía fue programada para el 18 de marzo de 2024.

Ese día, recuerda su madre, Ariel llegó contento. Era un niño que, pese a su enfermedad, mantenía una actitud alegre.

Minutos después de ingresar al hospital, fue trasladado al quirófano.

Sin embargo, algo comenzó a inquietar al padre del menor.

Según el testimonio de la familia, él se percató de que el anestesiólogo, identificado como Fabián Favela Solorio, preparaba lo que describieron como una doble aplicación de anestesia.

Desde ese momento comenzó la incertidumbre.
Pasaron las horas.

Alrededor de las 10:40 de la mañana, una enfermera pidió a la madre que pasara al área de recuperación para acompañar a su hijo. Pero algo no estaba bien.

Dentro del área, relata la mujer, una enfermera comentó que las máquinas de monitoreo no funcionaban correctamente.

Ariel permanecía inmóvil.
El tiempo siguió pasando y el niño no despertaba de la anestesia.

Preocupada, su madre se acercó para tocarlo.

Dice que su piel estaba fría. Intentó alertar a la enfermera en varias ocasiones, pero asegura que ésta se encontraba usando su teléfono celular.
Cuando finalmente revisaron al menor, el ambiente cambió de inmediato.

La madre fue retirada del lugar y le informaron que Ariel había entrado en paro respiratorio.

Minutos después, el anestesiólogo llegó apresuradamente al área médica.
“No puede ser”, recuerda la mujer que dijo el especialista.

Durante aproximadamente tres horas, asegura que nadie le explicó claramente lo que ocurría. Desesperada, decidió entrar por su cuenta al área médica.

Ahí encontró a su hijo en terapia intensiva, conectado a equipos y con bolsas de calor para estabilizar su temperatura.

Según su relato, el anestesiólogo le dijo que Ariel había sufrido un paro respiratorio, pero que podría despertar en un lapso de 24 horas.
Sin embargo, los días siguientes se volvieron cada vez más angustiantes.

La madre comenzó a notar que la cabeza del menor presentaba una inflamación considerable, situación que —asegura— fue reportada al personal médico, quienes le respondieron que era una reacción “normal”.

El 22 de marzo, médicos del hospital informaron finalmente a la familia que el niño presentaba muerte cerebral.

A partir de ese momento, el proceso se volvió aún más doloroso.

Diversos especialistas acudieron a valorarlo, incluyendo cardiólogos, y el diagnóstico se mantuvo: muerte cerebral irreversible.

En medio del desconcierto, la familia solicitó el expediente médico completo, pero, según su denuncia, el hospital tardó dos días en localizarlo, argumentando inicialmente que no se encontraba.

Durante los días siguientes, Ariel permaneció conectado a soporte vital.

Su madre asegura que en ocasiones notaba movimientos en el cuerpo del niño, pero los médicos le explicaban que se trataba únicamente de reflejos corporales.

Incluso relata que en varias ocasiones personal médico sostuvo conversaciones con ella para plantear la posibilidad de desconectar al menor de los aparatos, propuesta que la familia rechazó.

El padre de Ariel, trabajador del municipio en ese momento, recibió apoyo del sindicato tras el incidente.
Los días pasaron entre incertidumbre y esperanza.

La madrugada del 31 de marzo de 2024, a las 1:13 de la mañana, las alarmas de los monitores comenzaron a sonar.

Una enfermera entró a la habitación y, según recuerda la madre, le dijo que había llegado el momento.

Minutos después, una doctora desconectó los equipos que mantenían con vida al niño.
Ariel murió esa madrugada.

Días después del funeral, la madre asegura que fue contactada por un abogado identificado como licenciado Alvídrez, quien presuntamente le dijo que el anestesiólogo no tenía responsabilidad en lo ocurrido y que buscaban hablar con ella personalmente.

La mujer rechazó el encuentro, pues ya había iniciado asesoría legal.

Desde entonces, la familia emprendió una demanda formal ante el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJA), además de presentar documentación y pruebas relacionadas con el caso.

Según la madre, el proceso ha avanzado lentamente. Incluso señala que se otorgó un plazo al IMPE para presentar peritajes médicos, pero —afirma— no fueron entregados dentro del tiempo establecido.

Hoy, a casi dos años de la muerte de Ariel, la familia asegura que aún no hay una resolución judicial ni sanciones contra los médicos involucrados.
Mientras tanto, dice su madre, quienes participaron en el procedimiento continúan ejerciendo su profesión.
“Lo único que quiero es justicia para mi hijo”, expresa.

Cada 31 de marzo, la familia recuerda a Ariel: el niño que entró sonriente al hospital para una cirugía menor… y cuya historia se convirtió en una lucha contra el tiempo, la burocracia y el silencio institucional.

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Chihuahua

“Pude haberla traído en un caballo, hoy la traigo en esta carroza”; inició marcha del 8M en Aldama

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Madre de Ángela estalla de dolor y encara a la alcaldesa de Aldama; exige justicia tras un año de lucha

Aldama, Chih.— El dolor convertido en rabia y la impotencia acumulada durante más de un año explotaron frente a la autoridad municipal.

Con palabras que estremecieron a quienes presenciaban la escena, la madre de Ángela encaró directamente a la alcaldesa de Aldama, Sandra Galindo, reclamando justicia por su hija y denunciando la falta de respuestas.

La mujer, visiblemente quebrada pero con una fuerza que brotaba desde lo más profundo de su dolor, lanzó una frase que resonó con crudeza entre los presentes:
“Pude haberla traído en un caballo, pero ahorita la traigo en esta carroza”, expresó, dejando al descubierto la tragedia que carga y la lucha que no piensa abandonar.

El momento se tornó aún más tenso cuando la madre, con la voz firme y cargada de indignación, dirigió su reclamo de frente a la presidenta municipal, señalando que la autoridad tiene en sus manos la obligación de actuar.

“Si soy esa madre que está llena de coraje, ¿por qué? Porque llevamos un año luchando por algo que está en sus manos. Usted, como la más alta autoridad de este pueblo, tiene en sus manos la ley y la obligación de protegernos”, sentenció.

Sus palabras no fueron solo un reclamo; fueron el grito desesperado de una madre que asegura haber tocado puertas, exigido respuestas y enfrentado un muro de silencio mientras el tiempo sigue pasando, durante el tenso momento, el silencio se apoderó del lugar.

Los asistentes observaron cómo el dolor de una madre se transformaba en un reclamo directo al poder municipal, evidenciando el hartazgo de una familia que asegura no haber recibido la justicia que exige.

Familiares y personas que se han solidarizado con el caso reiteraron que la lucha no se detendrá, señalando que seguirán manifestándose y alzando la voz hasta que las autoridades esclarezcan los hechos y se castigue a los responsables.

Mientras tanto, el caso de Ángela se ha convertido en símbolo del dolor y la desesperación de muchas familias que siguen esperando justicia, en un estado donde la exigencia de respuestas continúa creciendo frente a casos que permanecen sin resolverse.

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Chihuahua

Infierno de gas en Aldama

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Aldama, Chih.– Un fuerte incendio registrado durante la madrugada de este sábado en el fraccionamiento Los Álamos, ubicado sobre la carretera Chihuahua–Aldama, provocó la explosión de varias pipas de gas y obligó a evacuar a los habitantes del sector ante el riesgo de una tragedia mayor.

De acuerdo con los primeros reportes de vecinos, el fuego comenzó en un área donde se encontraban alrededor de siete pipas de gas estacionadas. Las llamas se extendieron rápidamente y generaron una serie de detonaciones que alertaron a los residentes de la zona.

Testigos señalaron que al menos tres pipas explotaron, lo que intensificó el incendio y provocó momentos de pánico entre las familias del fraccionamiento. Además, en el lugar se encontraba un cilindro de gran tamaño, lo que representaba un riesgo adicional de explosión.

Ante la magnitud del siniestro, autoridades y vecinos procedieron a evacuar a los habitantes del sector para evitar que resultaran lesionados por las detonaciones o por el avance del fuego.

Durante la emergencia, elementos de seguridad ingresaron a una vivienda donde se encontraban varios menores de edad solos, logrando ponerlos a salvo. De manera preliminar se informó que podrían ser entre dos y tres niños, de entre 6 y 9 años de edad.

Al sitio acudieron elementos del Cuerpo de Bomberos, Protección Civil y corporaciones policiacas, quienes trabajaron para combatir el incendio y controlar la situación, mientras la zona fue acordonada debido al alto riesgo.

Hasta el momento no se ha confirmado si hay personas lesionadas, mientras continúan las labores para sofocar el fuego y evaluar los daños ocasionados por las explosiones.

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